Sesión 19 "Este museo es la bomba!" Tras una jornada de reflexión decidimos dormir cada uno en n...

Sesión 19 "Este museo es la bomba!"

/
0 Comments












Sesión 19 "Este museo es la bomba!"






Tras una jornada de reflexión decidimos dormir cada uno en nuestra casa y realizar nuestros rituales de protección.

A la mañana siguiente decidimos ir a realizar la visita del museo.
                                                  Museo con "Exposición Revolucion Industrial"
Nada más antes de entrar, había un orador en un atril, arengando a las inexistentes masas para que los humanos dejásemos de utilizar a las máquinas, Maverick intentó seguirle la corriente, mientras que el inflexible Blackthorne le tocó las narices un rato. Pero como no tenia masas enfurecidas para lanzar sobre Blackthorne, tuve que contentarse con algunas miradas.
                           Emotivo discurso en contra de las máquinas y a favor de la mano de obra obrera

Pasamos al museo, donde estaba la exposición sobre la revolución industrial, tras pagar unos penique-chelines esterlinos (de toda la vida).

Una mujer de buen ver, llamada Sally Dorra, nos hizo una visita guiada. Todo era bastante normal , salvo un obrero agitador que no paraba de interrumpir. Maverick, defendió cortésmente a la señorita (la de las tetas grandes) mientras que Blackthorne no pudo evitar, del mismo modo, recriminarle su actitud. Tras esta dura reprimenda el desconocido obrero siguió haciendo sus revolucionarios comentarios, pero por lo bajo. (mas tarde supe que Blackthorne le había leído la mente de forma superficial y que estaba planeando un atentado contra esas instalaciones).

                                                      Sally Dorra, nuestras guías espirituales.

Hasta que llegamos a la sala de los olvidados, una sala donde se exponían artilugios de la era de la revolución industrial que no llegaron a triunfar o se quedaron en fase de proyecto.

Allí me fije en un retrato del descubridor de una de las máquinas que salia en nuestro sueño. Era Lester Hemdale, un total desconocido para mi. Mis otros compañeros descubrieron alguno de los otros artilugios que salieron en nuestro sueño, la señorita de las tetas enormes nos dijo que no conocía bien la figura de Lester Hemdale, pero que no triunfó mucho y que decía que algunos de sus inventos los veía en sueños,  lo cual nos dio una idea aproximada de lo que estaba pasando.

El padre Carras fue al baño a rezar con su cruz ( no se podrá negar, que va el baño es un lugar sagrado para algunos) y conjuró un efecto de "ver" el mundo espiritual. Gracias a eso pudo ver que cerca de una de las máquinas la celosía era muy baja y con algo de ayuda se podría pasar a otros mundos. Le pareció oir una voz que decía que viniésemos esta noche y que habría más gente.
Preguntamos a Sally Dorra por el director, un tal Doctor Phelps, (gran historiador y mejor nadador).
El Doctor Phelps fue muy amable (pese a mi impertinencia resultante de una mala conexión) y nos explico lo que ya sabíamos...y que las referencias a Lester Hemdale podríamos encontrarlas en un libro con cierta fama llamado "Figuras perdidas de la revolución"
Antes de irnos del museo, como teníamos pensado volver, el Padre Carras (hábil ladrón y mejor cura) atoró un ventanuco por el que podríamos colarnos por la noche.
Decidimos hacer tiempo yendo al psiquiátrico a visitar a la señora  Cumbert ( señora del abogado Frank Cumbert de Frinchley&Ley), quien había sido ingresada en el psiquiátrico tras sus declaraciones a la prensa (que sabíamos que eran verdaderas y que no estaba loca) , Blackthorne había conseguido la autorización de su marido para tratarla.
El Dr Jonathan Worth era su psiquiatra asignado. Blackthorne  pudo verla sin problemas y confirmo que ella creía lo que contó.
Nos fuimos rápidamente a una famosa librería, donde encontramos un tomo de "Figuras perdidas de la revolución", donde salia en varios lugares la figura de Lester Hemdale. Tras leer aquello recordé que yo había leído algo sobre un tétrico mundo de los sueños, pero no recordaba más de aquello.


La noche había entrado ya, cuando terminamos de buscar dichas referencias sobre Hemdale. Y tras hacer pequeñas modificaciones mágicas sobre nuestra visión/percepción, decidimos entrar por el ventanuco que nos indicó Carras.
Maverick dijo que tenia localizadas a varias personas en la sala de los olvidados y a un par de guardias en sus casetas de vigilancia.
Los muy sigilosos Maverick y Blackthorne lograron acercarse lo suficiente a la sala de los olvidados, para ver que varios hombres (incluido el obrero de la visita), estaban manipulando un objeto en la sala.
Blackthorne volvió para avisarnos mientras Maverick siguió oculto haciendo sus triquiñuelas para no ser detectado.
Tras unos tensos minutos oímos como se alejaban, así que Blackthorne, Carras y yo nos acercamos de nuevo.
Cuando llegamos Maverick estaba analizando una especie de bomba con reloj. "no encuentro la mecha", afirmó dubitativo. 
¿Cable Rojo, Cable verde o cable azul? Trabajo no apto para daltónicos.

Blackthorne siguió a los obreros-terroristas en el mayor de los silencios. Yo mire a a Maverick y a Carras y les dije "yo me encargo".
Casualmente hice un artículo de investigación sobre la resistencia de un conductor en los retardantes de explosivos en las minas del norte. Maverick y Carras se pusieron a cubierto, una gota de sudor caía por mi frente, cuando utilicé unas pequeñas tijeras para cortar el cable rojo...y el reloj se paro.
Guardé la dinamita quitándole los detonadores. Quizás me sirviese en un futuro cercano...
En ese momento una voz volvió a hablar a Carras para que tocase la máquina transportadora. Tras una breve discusión sobre si debíamos esperar a Blackthorne o no, apareció Blackthorne, que había seguido al que creíamos que era el líder sindicalista obrero y terrorista hasta una pensión.
Finalmente pasamos con la máquina a aquella especie de mundo de los sueños. Allí nos estaba esperando la mujer que nos salvo en el sueño. Nos pidió que la siguiésemos mientras nos advirtió que no hablásemos con nadie. Mientras corríamos le íbamos preguntando cosas, y nos respondía con evasivas. Sólo pudimos sacar en claro que ella pertenecía a la resistencia, que era un mundo muy cruel y que ella creía que si no hacíamos algo al respecto, nuestro mundo se convertiría en algo parecido.


You may also like

No hay comentarios: