Capitan pirata, loro, caja fuerte...y un tio con mala cara
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Había
pasado una quincena desde la última aventura con mis compañeros de La
Aurora Dorada. Así que acordamos todos quedar en el centro de Londres a
tomar el té y comentar amigablemente todo lo que había acontecido en el
caso "black".
Repentinamente, una turba de manifestantes salió de una calle, tirándonos todo el té (oh! que desperdicio). Tras ellos algunos "bobis" con porras arrestaban a los manifestantes a diestro y siniestro.
Sin poder reaccionar nos vimos envueltos en el tumulto. Los policías no querían parecer comprender que nosotros no teníamos nada que ver con aquella manifestación ilegal. Blackthorne intentó amenazar a alguno, pero no consiguió más que enfadarlos más y nuestro consiguiente arresto. (y una alusión a nuestros culos y las porras).

Ya en comisaría queríamos explicarle al inspector J. Athelney, que aquello ni nos iba ni nos venía, cuando entro un hombre, claramente enfermo, descompuesto y tambaleante que susurro... "salvad a Susi..la tienen..." mientras caía al suelo.

Dramatización de hombre descomponiendose (indiana Jones)
Rápidamente,
ante la pasividad del resto de sus compañeros Blackthorne se inclino
ante el cuerpo mientras le decía al Sargento que era médico, que aquel
hombre podía aun estar vivo o tener alguna grave y contagiosa
enfermedad. Aquello último despejó cualquier duda del sargento de
policía y decidió dejar a Blackthorne examinar el cuerpo.
Blackthorne jamás había visto algo igual. Aquel hombre no tenía órbitas en sus ojos y su piel parecía descompuesta. También le llamó la atención el papel que aquel (ya oficialmente) cadáver tenia entre sus manos.

(billete de embarque que el cadáver mantenía en la mano).
Mientras Blackthorne invocaba sus poderes para analizar "vida" o bacterias de algún tipo que pudiesen haber causado la muerte, me llamó.
Por supuesto yo no acudí hasta que Blackthorne aseguró que no se trataba de ninguna enfermedad conocida. Magia quizas?
Blackthorne
entonces se trago su "pastilla de recordar", que consistía en una foto
mental del papel que aquel hombre tenia entre sus manos. Blackthorne me
mostró el papel, el cual vi levemente. Mi atención se fijo en la
procedencia del viaje, la compañía y que ponía que eran 2 pasajeros.
Aquel hombre no viajaba sólo.
Justo en ese momento apereció el inspector J. Athelney. Quien nos despachó rápido de la escena del crimen. Mientras Blackthorne hablaba con el, sugieriendo una colaboración con la policia, valiendose de nuestras antiguas historias (ver "el cubo maldito") yo salí a la calle en busca del supuesto acompañante. Nada me llamó la atención, salvo la presencia de un chico, con mirada avispada que vendía periódicos.

(Aiden, premio al mejor vendedor de periodicos del día.).El chico dijo llamarse Aiden, y según parecía, tendría que acompañarnos para identificar al cochero.
Rápidamente nos cayó bien a todos por su astucia y buenas ideas, propias de alguien que se ha tenido que ganar la vida en la calle desde bien joven. Paramos uin carromato de la misma compañía en la que viajaba el difunto ( que según el pasaje de barco se llamaba Sr Windebank) y Aiden conmovió al cochero con una lacrimógena historia sobre que había perdido a su empleador y lo estaba buscando con nuestra ayuda. El cochero pareció conmovido y habría jurado que hasta soltó una lagrimilla. Casi no nos cobra la carrera. Por desgracia, no conocía al otro conductor que llevo al Sr Windebank hasta comisaria, pero nos recomendó que hablásemos con una señora de la compañía que estaba en las oficinas. Así que nos dirijimos hacia allí
Albertson nos confirmó que la familia no había retirado 4 de sus 5 maletas. Lo cual era sumamente extraño. Se nos ocurrió decir que las retiraríamos en nombre del señor Windebank, pero Albertson nos aseguró que no dejaría que retirásemos las maletas sin un papel firmado por el señor Windebank en ese momento se me ocurrió distorsionar el espectro visible para crear una ilusión de una autorización del señor Windebank para sacar sus maletas. Lamentablemente mi magia no surtió efecto en absoluto e hice uno de los mayores ridículos de mi vida con un papel en blanco, afirmando que era una autorización firmada.
Repentinamente, una turba de manifestantes salió de una calle, tirándonos todo el té (oh! que desperdicio). Tras ellos algunos "bobis" con porras arrestaban a los manifestantes a diestro y siniestro.
Sin poder reaccionar nos vimos envueltos en el tumulto. Los policías no querían parecer comprender que nosotros no teníamos nada que ver con aquella manifestación ilegal. Blackthorne intentó amenazar a alguno, pero no consiguió más que enfadarlos más y nuestro consiguiente arresto. (y una alusión a nuestros culos y las porras).
Ya en comisaría queríamos explicarle al inspector J. Athelney, que aquello ni nos iba ni nos venía, cuando entro un hombre, claramente enfermo, descompuesto y tambaleante que susurro... "salvad a Susi..la tienen..." mientras caía al suelo.

Dramatización de hombre descomponiendose (indiana Jones)
El
inspector no pudo aguantar las náuseas y mientras salía a vomitar le
dijo a un sargento que nadie tocase el cadáver ni las pruebas. Varias
mujeres gritaban llenas de horror.
Blackthorne jamás había visto algo igual. Aquel hombre no tenía órbitas en sus ojos y su piel parecía descompuesta. También le llamó la atención el papel que aquel (ya oficialmente) cadáver tenia entre sus manos.
(billete de embarque que el cadáver mantenía en la mano).
Mientras Blackthorne invocaba sus poderes para analizar "vida" o bacterias de algún tipo que pudiesen haber causado la muerte, me llamó.
Por supuesto yo no acudí hasta que Blackthorne aseguró que no se trataba de ninguna enfermedad conocida. Magia quizas?
Pulson intentó distraer al sargento mientras yo empecé a dirigirme al cadáver.
Justo en ese momento apereció el inspector J. Athelney. Quien nos despachó rápido de la escena del crimen. Mientras Blackthorne hablaba con el, sugieriendo una colaboración con la policia, valiendose de nuestras antiguas historias (ver "el cubo maldito") yo salí a la calle en busca del supuesto acompañante. Nada me llamó la atención, salvo la presencia de un chico, con mirada avispada que vendía periódicos.
Le pregunte si habia
visto entrar hace un momento a un señor con mala cara, y el me contesto
que el solo queria vender periodicos, exactamente todos los periódicos.
Tras
una ardua negociación en la cual adquirí 36 copias del periódico de
aquel día y perdí unos tantos chelines, el chaval me informó de que el
difunto había venido en una compañía de carro y que había podido verle
la cara al conductor del mismo.

(Aiden, premio al mejor vendedor de periodicos del día.).El chico dijo llamarse Aiden, y según parecía, tendría que acompañarnos para identificar al cochero.
Rápidamente nos cayó bien a todos por su astucia y buenas ideas, propias de alguien que se ha tenido que ganar la vida en la calle desde bien joven. Paramos uin carromato de la misma compañía en la que viajaba el difunto ( que según el pasaje de barco se llamaba Sr Windebank) y Aiden conmovió al cochero con una lacrimógena historia sobre que había perdido a su empleador y lo estaba buscando con nuestra ayuda. El cochero pareció conmovido y habría jurado que hasta soltó una lagrimilla. Casi no nos cobra la carrera. Por desgracia, no conocía al otro conductor que llevo al Sr Windebank hasta comisaria, pero nos recomendó que hablásemos con una señora de la compañía que estaba en las oficinas. Así que nos dirijimos hacia allí
Tras hablar con ella, según la
descripción podían ser dos conductores. Jerry o Cready Jarvis. Pero nos
dijo que debería ser Jarvis, ya que si habia trabajado esa tarde y que
pasadas unas horas terminaría su jornada y vendría a la compañía a dejar
el carruaje.
Esperamos esas dos horas en el bar de
enfrente, donde nuestro nuevo amigo Aiden comió de forma impropia para
su tamaño "nunca sabes cuando volverás a comer...hay que aprovechar...".
(Foto de Cready Jarvis)
Finalmente apareció Jarvis y nos contó un par de cosas suculentas a cambio de un pequeño incentivo económico.
Primero
la ruta que hizo para Sr Windebank. Primero fue a Albertdoc (un muelle
cerca del rio) donde lo recogió, luego fueron al Hotel Norris y
finalmente a comisaría. Tras pasar por el hotel el Sr Windebank no
paraba de repetir nerviosamente "tienen a mi Susi".
Tras ello, creí haber encontrado al segundo pasajero.
Nuestro plan pasaba por ir al hotel donde Windebank hizo la parada. Parecía un buen punto donde empezar a investigar.
Tras hablar con la encargada del hotel Norris, nos dejó subir a 3 de nosotros ( Blackthorne, Aiden y yo mismo) con la excusa de que el matrimonio Windebank podía ser un problema de salud pública.
Dentro
encontramos lo que parecía un huevo de algún extraño material (radio?),
un diario, un marco al que le faltaba la fotografía y algo de humedad
(lagrimas?) en el sofá.
(Fotografia de los Windebank)
Decidí
que era el momento de tener más información y "vi" el pasado, ayudado
de mi foco (una pequeña varita con runas en enoquiano que hacían
referencia al tiempo futuro y pasado).
Las imágenes
golpearon rápidamente mi cerebro. Vi como el señor y la señora Windebank
llegaban al establecimiento. También pude ver como vivían como una
pareja normal (haciendo también cosas propias de un matrimonio..en la
cama).
Como la señora, Susi Windebank, le regalaba una foto a la asistenta del hotel...
Luego vi como el señor Windebank se marchaba de casa (aun no estaba enfermo) y no volvía. Como Susi Windebank lloraba desconsoladamente hasta marcharse al final.
Por
ultimo el señor Windebank volvia (ahora si, enfermo) a buscar a su
mujer (que no estaba) y se mostraba enfadado por no estar.
Aiden se percató de que solo había una maleta, por lo que el resto de maletas estarían en otro lugar...quizás aún en el barco.
Aiden se percató de que solo había una maleta, por lo que el resto de maletas estarían en otro lugar...quizás aún en el barco.
Cuando
bajamos de la habitación nos encontramos al resto de compañeros. Que
nos dijeron que habían conocido a la asistenta del hotel que parecía que
había tenido una relación con la señora Windebank...Pero que no era muy
habladora.

( Mujer en edad de "merecer" según Pouson)
Fuimos
cada uno a su casa a descansar, ya que se nos había hecho tarde. Yo
aproveché y realicé ciertos rituales mágicos de protección, ya que la
aventura en la que nos estábamos metiendo tenia cada vez peor pinta.
Mientras el Dr Blackthorne leyó el diario de Alfred Windebank
Que decía:
Diario de Alfred Windebank
Entrada – Los resultados siguen siendo fructíferos. Cada día mí colección crece, cada
palmo de jungla descubro nuevas especies. Seguro que la RGS (Royal Geographical Society:
Real Sociedad Geográfica) estará satisfecha.
Susan también está
contenta. Tiene un don natural para iluminar a los aborígenes con las
Escrituras. De hecho, cada día acuden más indígenas a sus charlas en la misión.
Granger ha mencionado hoy
que su trabajo ha tomado una dirección inesperada. Sin embargo, está esperando
a poder presentar el estudio sistemáticamente para describírmelo con más
detalles
Entrada – Granger cree que está cerca de realizar un gran descubrimiento.
Entrada – ¡ElDr. Granger ha desaparecido! Nuestros sirvientes y ayudantes están
aterrorizados y desean marcharse. ¡Qué extraña situación! Susan y yo hemos
decidido continuar con la búsqueda de nuestro colega.
Entrada – Sin siquiera ofrecer unas disculpas por las molestias que nos ha causado,
Granger ha aparecido hoy, cansado y ensimismado. Se ha negado a explicar las
razones de su desaparición. Nos sentimos insultados.
Entrada – Esta es la cuarta vez que Granger se ha marchado sin informarnos; ya no nos
molestamos en interesarnos por él, pero a Susan le preocupa la suerte que pueda
correr un hombre blanco solo en este lugar. Aunque no se lo he contado a mi
inocente querida, empiezo a sospechar que Granger está teniendo una conducta
indecorosa. Todas estas idas y venidas puede que no sean más que visitas a una
amante. Pronto deberemos partir, ¡y él desperdicia una oportunidad que se da
una sola vez en la vida!
Entrada –Susan me ha contado hoy que la semana pasada pilló varias veces a Granger
lanzándole miradas lujuriosas, y que hoy ha hecho una sugerencia directa que no
se podía malinterpretar. A pesar de la confianza que nos une como marido y
mujer, se ha negado a repetir las palabras que ha usado ese canalla. He
informado a este hombre, que una vez fue civilizado, que esos modos pueden
funcionar con los salvajes, pero nuestro
campamento es inglés. Tendrá que comportarse o se las verá conmigo.
Entrada – No pude reconocer ni a una persona. Ha dicho que los tuvo que reemplazar,
ya que se estaban volviendo deshonestos y poco de fiar. He perdido los nervios,
acusándole de actuar como un bandido. Debería haberme consultado antes. Mi
trabajo se ve retrasado sin la ayuda de Lalit para realizar los montajes como
le enseñé. Daré parte al secretario de la RGS.
Entrada – Hemos retirado el saludo a Granger. Tiene un aspecto cansado y andrajoso.
Creo que ha perdido varias onzas de peso, y sus ropas no le quedan como solían.
Entrada – Hemos llegado a Dlinza. Me culpo principalmente a mí mismo por todos estos
problemas. Claramente Granger se ha vuelto loco, aunque me resulta imposible
denunciar a un compañero inglés aquí, en los confines del mundo. Mi querida
Susan ha sido mi fuerza y guía en este trance.
Al día siguiente, decidimos separarnos de
nuevo. Blackthorne y yo, supusimos que no encontraríamos mucha
información en los bajos fondos, pero quizás podríamos hacer valer en la
Royal Geographical Society como hombres de ciencia. Una vez allí, nos
impidieron pasar por no ser miembros ni ir con ninguno. Yo recordé a mi
amigo Frank Hutson, un antiguo compañero de clase que pertenecía a la
Royal Geographical Society. Decidí dejarle una nota (la cual le
entregarían cuando fuese a la Sociedad) para que se enterase de lo que
pudiese (con cuidado) del viaje realizado por Granger y Alfred Windebank
y que contactase urgentemente conmigo, en mi casa, cuando tuviese tal
información.
Más tarde nos unimos al resto, que se habia movido por los bajos fondos buscando información sobre el barco o la compañia en cuestión.
Con esa información fuimos a al puerto en busca del famoso pirata, digo, del capitán del barco que utilizó la familia Windebank para llegar a Londres.
Una vez allí hablamos con varias personas que confirmaron que había viajado en ese barco. Intentamos hablar con el capitán Gregson,
el cual decidió atendernos ya que íbamos en compañía de un Doctor . Por
desgracia no fuimos tan educados como esperaba, pero al preguntarle por
las maletas que faltaban nos remitió al oficinista Albertson encargado del almacén.Más tarde nos unimos al resto, que se habia movido por los bajos fondos buscando información sobre el barco o la compañia en cuestión.
Con esa información fuimos a al puerto en busca del famoso pirata, digo, del capitán del barco que utilizó la familia Windebank para llegar a Londres.
Albertson nos confirmó que la familia no había retirado 4 de sus 5 maletas. Lo cual era sumamente extraño. Se nos ocurrió decir que las retiraríamos en nombre del señor Windebank, pero Albertson nos aseguró que no dejaría que retirásemos las maletas sin un papel firmado por el señor Windebank en ese momento se me ocurrió distorsionar el espectro visible para crear una ilusión de una autorización del señor Windebank para sacar sus maletas. Lamentablemente mi magia no surtió efecto en absoluto e hice uno de los mayores ridículos de mi vida con un papel en blanco, afirmando que era una autorización firmada.
